27 abril, 2026

Un niño, más allá de lo evidente

Carlos A. MelchorPsicólogo Clínico y Psicoterapeuta Psicoanalítico

El Día del Niño se piensa como una fecha para celebrar: juegos, regalos, momentos de alegría. Y sí, lo es. Pero también puede ser una buena ocasión para detenerse un momento y preguntarse algo más simple —y a la vez más complejo—: ¿qué es un niño, más allá de lo evidente?

Un niño no es solo alguien que está creciendo. Tampoco es únicamente quien aprende cosas nuevas todos los días. Es alguien que ya está viviendo, sintiendo, entendiendo el mundo a su manera, incluso cuando no logra explicarlo.

Desde una mirada psicoanalítica, la infancia no pasa sin dejar huella. Lo que un niño vive —sus vínculos, lo que escucha, lo que percibe, incluso aquello que no alcanza a nombrar— va dejando marcas. No siempre son visibles ni se comprenden en el momento, pero están ahí y, más adelante, tienen su efecto.

En lo cotidiano, esto se nota en cosas muy simples: en la manera en que un niño pregunta —incluso insistentemente—, en cómo juega, en lo que repite, en lo que le asusta o lo entusiasma. El juego, por ejemplo, no es solo una forma de entretenerse. En muchos casos, ahí va armando algo de lo que le pasa, dándole forma a eso que todavía no puede decir con palabras.

También pasa que los adultos, casi sin darnos cuenta, miramos a los niños desde lo que “deberían ser”: más tranquilos, más obedientes, más fáciles de llevar. Desde ahí, algunos intentamos corregir, ordenar, incluso adelantarnos a lo que el niño necesita. En más de una ocasión, lo que incomoda de un niño no es lo que hace, sino tambiénlo que nos confronta como adultos. Más que alguien a quien guiar, un niño también puede estar intentando entender el mundo.

Esto no quiere decir que no necesite límites. Los necesita. Pero no es lo mismo poner un límite que no escuchar. Detrás de algunas conductas puede haber algo que se está intentando decir, aunque no sea de la forma en que esperaríamos. No siempre es el niño el que no entiende. En ciertos momentos, somos los adultos quienes encontramos difícil sostener no entender del todo. 

Quizá por eso, el Día del Niño puede ser algo más que una celebración. ¿Qué hacemos con eso que no alcanzamos a entender en un niño? Puede ser una pequeña pausa para mirar distinto: para escuchar un poco más, para no responder tan rápido, para darse el tiempo de no entender todo de inmediato.

Acompañar a un niño no es moldearlo por completo. Tal vez tenga más que ver con ofrecer un espacio donde pueda ir encontrando su manera de estar en el mundo.Y eso, muchas veces, empieza por algo bastante simple, pero no siempre fácil: estar ahí y escuchar. Porque escuchar a un niño implica, en cierta medida, aceptar que no sabemos tanto como creemos.

Loading

RELACIONADOS

/
3 noviembre, 2025