15 mayo, 2026

Mayo de Maternaje y Magisterio

Hugo Mtz. Bolaños – Psicólogo Clínico y Psicoterapeuta Psicoanalítico

Esta “M” inicial en el mes de mayo, donde dos festejos imprescindibles se realizan en nuestro país, el día de la Madre y el día del Maestro, el 10 y el 15 respectivamente, sírvase al momento para vincular dos funciones en tres pequeñas historias.

El Maternaje y el Magisterio son funciones que se interceptan constantemente, desde lo cotidiano dentro de los núcleos familiares que inician los días para mandar a los infantes a la escuela, hasta las aulas donde se pone a prueba la socialización enseñada en casa que se complementa o confronta con los parámetros de convivencia, tácitos y explícitos, en las micro sociedades escolares, y en la intimidad del individuo. Madre y Maestra navegan en las experiencias psicoemocionales provocando ambivalencias, afectos y confusiones entre las figuras.

Ma-Maestra

Todo el grupo de 2-C se rió de Vanya cuando le dijo a la maestra “ma” mientras estaba muy apurada en resolver un examen y le surgió una duda. El silencio por la actividad que realizaba el grupo permitió oírla con claridad mientras le preguntaba a la maestra. Vanya trato de corregir inmediatamente, pero pronunció “mamá”, y los demás rieron aún más. Vanya se tocó la cabeza mientras por fin pudo decir “maestra”. La maestra Nohemi, intentando contener la situación y validando los sentimientos de Vanya detuvo las risas y explicó la situación —es común que puedan ocurrir estas situaciones, convivimos mucho tiempo en la escuela y las confusiones entre nosotros pueden ocurrir una y otra vez—. Edith a lo lejos dijo —a mí también me ha pasado, la otra vez le dije mamá a la maestra— a lo lejos Juan comentó —el maestro de educación física se parece a mi abuelo y por eso le digo abue—, y a él le gusta.

Así el salón se llenó de ejemplos, la maestra Nohemi logró explicar el por qué podemos confundirnos, o no, al momento de nombrar a las personas con las que convivimos diariamente fuera de casa. Vanya, menos apenada, empezó a llorar y fue a refugiarse a los brazos de la maestra, mientras le decía —es que a veces quisiera que fuera mi mamá— el grupo decidió seguir con el examen, en un acto, tal vez, de respeto e intimidad a su compañera, mientras que la maestra Nohemi salía con Vanya del salón.

Maestras maternales para adultos jóvenes

En una junta del Consejo académico de una reconocida universidad las discusiones subieron de nivel sobre las acciones que se llevaban a cabo en los distintos conflictos escolares que se daban entre estudiantes y los docentes. La conformación de este consejo correspondía a un número mayor de mujeres y la minoría eran hombres (de ocho, dos eran varones). Aunque se estaba buscando la conciliación, racionalizar la situación para bajar los sentimientos alterados era muy difícil. Hasta que entre los gritos se escucha la voz del maestro más grande, con más experiencia y de voz gruesa diciendo: —es ridículo, ustedes no son madres de estos jóvenes, que además son adultos, los están sobreprotegiendo y lo único que hacen es hacerlos más inútiles— llegó el silencio por fin, algunas miradas se encontraban, otras se dirigían al piso, por ahí una voz alcanzó a expresar: —si es cierto, es una escuela muy maternal— expresaba. La directora de la escuela, que había estado escuchando la discusión y se había mantenido al margen, aprovechó el silencio y se acercó al consejo y les dijo:

Sé que lo que voy a decir puede resultar inapropiado, les pido lo tomemos con reserva… les pido que observemos con detenimiento como está conformado este consejo, quiénes son madres, quiénes padres, quiénes no, y les invito a que seamos más maternales como dicen, una escuela maternal es preferible en una sociedad donde las funciones maternas hacen tanta falta… hay una falta básica que no se cubrió por completo, las madres y los padres no logran la perfección de la cobertura de necesidades, eso es imposible, tenemos adultos jóvenes carentes de contención, de apoyo, sostén y sobre todo ternura, si nuestras escuela es “demasiado”maternal», lo prefiero, porque tanta falta hace… incluso entre nosotros, en este lugar, en este consejo.

Maestra-Madre transicional

¿Se puede ser madre sin tener hijos?, era la pregunta que una maestra madura se hacía constantemente en la intimidad de su sesión de psicoterapia psicoanalítica, una mujer abiertamente homosexual, que deseaba ser madre biológica, pero ya no podía por la edad y la opción de adoptar no estaba en sus expectativas.

Una de sus principales angustias era que a sus 50 años, incluso cuando tenía 40, era la distancia de edades, que definía como “abismal” entre un hijo y ella, angustiosamente decía: —un bebé de un año, imagínate, yo de 50, incluso si tuviera 40, ya no podría, sería su abuela, cuando mi hijo o hija tuviese 10 yo tendría 60, ya no podría jugar con mi hijo o hija con la misma energía que cuando tenía 30—. Tiempo después elaboró un concepto que iba aminorando la angustia y la frustración, se hizo llamar como una Maestra-madre transicional, ayudaba en su aula en un proceso de adaptación de sus alumnos, se veía como una extensión de sus madres, ejercitando las funciones maternas dentro de su salón para que extrañaran menos a su mamá. Entendía que al final era poco tiempo el que convivían con ella, no sería su mamá, pero les ayudaba a tolerar la separación, era una maestra-madre transicional del kínder Pulgarcita.

La función materna, no corresponde sólo a la figura de la madre biológica. La función materna que sostiene, contiene, entrega, a veces frustra y en ocasiones no es suficiente, muchas veces protege del mundo y muchas otras lanza a los y las alumnas a enfrentarse con realidades sin miramientos pero con compañía. Madre y Maestra ejercen muchas funciones, en el aula y en la casa, que se parecen pero que sobretodo contienen y ayudan al desarrollo psíquico de niños y jóvenes.

¡Feliz día de las Madres y feliz día de la Maestra en este mayo!

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