23 febrero, 2026

La escena sin narrador

Fabiola De La Parra – Psicoterapeuta Psicoanalítica. 

Hay veces que el cuerpo ya se enteró de algo antes de que la mente lo admita.

No necesariamente como dolor evidente ni como enfermedad. A veces es apenas un cambio en la postura, una tensión que aparece sin aviso, un cansancio que no coincide con la cantidad de horas dormidas. Algo se mueve antes de que haya una explicación.

No siempre sabemos a qué está respondiendo el cuerpo, porque muchas veces no responde al hecho literal, sino a lo que ese hecho despierta. No a la reunión, sino a la posición que vuelve a ocupar allí. No a la conversación, sino a la sensación de estar nuevamente en un lugar conocido.

A veces ese desfase incomoda más que la emoción misma. Porque obliga a reconocer que no todo lo que sentimos pasa por el filtro del pensamiento consciente y que algo en nosotros reacciona antes de que podamos argumentar si tiene sentido.

El pensamiento intenta ordenar lo vivido. A veces lo hace para comprender. Otras, para calmar. Otras veces, para desmentir. “No es para tanto.” “Estoy exagerando.” “No debería afectarme.” La narrativa puede funcionar como alivio momentáneo, pero el cuerpo no siempre se convence.

No se trata de atribuirle sabiduría mística al organismo ni de dramatizar cada sensación. Tampoco de reducir todo a trauma. Hay conflictos que simplemente no han encontrado todavía su forma de ser pensados. Y mientras no la encuentren, se expresan donde pueden.

El cuerpo no es el enemigo ni el traductor literal de una verdad oculta. Es, a veces, el primer territorio donde algo queda inscrito cuando todavía no ha podido simbolizarse. Y escuchar esa inscripción no significa obedecerla ciegamente. Significa no desautorizarla de inmediato.

Porque hay cosas que se comprenden después. Y otras que, antes de comprenderse, ya estaban afectándonos.

Loading

RELACIONADOS

/
3 noviembre, 2025